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How I jumped into a waterfall with Girl Guides – and you can, too!

 

VERSION EN ESPAÑOLflag spanish

Reposted from 

Jumping into a waterfall –  sounds both exciting and scary all at the same time, right? But not when you’ve got your Guiding sisters to cheer you on. As Mackenzie writes, you never know what kind of adventure and amazing friends you’ll find when you take part in a Girl Guide travel experience.

Travelling to the Girl Guide World Centre Our Cabaña in Mexico was more than I ever could have dreamed. From the moment I walked through the two blue doors donated by Lady Baden-Powell, I felt like I was home. While at Our Cabaña, I got to meet so many amazing girls that I still talk to today – from Scotland, United States, Venezuela, England and of course Mexico!

During our trip, we visited the pyramids of the moon and sun. It felt like I was climbing Mount Everest. But when we got to the top it felt so rewarding and the view was amazing.

One evening we had a campfire. It was so much fun getting to learn new Girl Guide songs in English and Spanish. I really experienced the sisterhood of Guiding when we’d all start singing the same song and everyone knew the words. This shows that no matter where you are in the world, you are connected through Guiding.

One of my favourite things we did at Our Cabaña was spending the day with kids from the local town. We made crafts, played sports, sang songs and laughed.

Another cool thing was going waterfall jumping. Waterfall jumping is exactly what it sounds like: standing on top of a waterfall and jumping down into the pool of water below. Some jumps were only 3 metres and some were 12 metres. Every jump felt so freeing and the support I found in my fellow Girl Guides as I took that giant leap was incredible. Everyone would cheer you on and congratulate you after you jumped.

On our last day at Our Cabaña, we all cried. I felt like I could have stayed there another two weeks or even two months. There was so much I didn’t even have time to do. As we walked out the door I said to myself, “I will return one day” – and I still plan on keeping this promise.


 Versión en español

Cómo salté a una cascada con las Guías, ¡y tú también puedes!

Tomado de 

¡Saltar a una cascada1: suena emocionante y aterrador al mismo tiempo, ¿verdad? Pero no cuando tienes a tus hermanas Guías para animarte. Como escribe Mackenzie, nunca se sabe qué tipo de aventura y qué amigos increíbles encontrarás cuando participas en una experiencia de viaje con las Guías.

"Viajar al Centro Mundial de Nuestra Cabaña en México fue más de lo que jamás podría haber soñado. Desde el momento en que entré por las dos puertas azules donadas por Lady Baden-Powell, me sentí como en casa. Mientras estaba en Nuestra Cabaña, conocí a tantas chicas increíbles con las que todavía hoy estoy en contacto, ¡de Escocia, Estados Unidos, Venezuela, Inglaterra y, por supuesto, México!

Durante nuestro viaje, visitamos las pirámides de la Luna y el Sol. Me sentí como si estuviera escalando el Monte Everest. Pero cuando llegamos a la cima, fue muy gratificante y la vista era increíble.

Una noche tuvimos una fogata. Fue muy divertido aprender nuevas canciones Guías en inglés y español. Realmente experimenté la hermandad del Guidismo cuando todos empezábamos a cantar la misma canción y todos conocíamos la letra en nuestro propio idioma. Esto muestra que no importa en qué parte del mundo te encuentres, estás conectado a través del Guidismo.

Una de mis cosas favoritas que hicimos en Nuestra Cabaña fue pasar el día con niños de la localidad. Hicimos manualidades, practicamos deportes, cantamos canciones y nos reímos.

Otra cosa interesante fue saltar en cascada. Saltar en cascada es exactamente lo que parece: pararse en la cima de una cascada y saltar al remanso de agua que hay debajo. Algunos saltos fueron de solo 3 metros y otros de 12. Cada salto se sintió tan liberador y el apoyo que encontré en mis compañeras Guías al dar ese gran salto fue increíble. Todos te animan y felicitan después de saltar.

En nuestro último día en Nuestra Cabaña, todos lloramos. Sentí que podría permanecer allí otras dos semanas o incluso dos meses. Había tantas cosas que ni siquiera tuve tiempo de hacer. Mientras salíamos por la puerta, me dije a mí mismo: "Regresaré algún día", y todavía planeo mantener esta promesa.

 

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